Historia del aceite

La Revolución Industrial

1.700 d. C. LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

MEJORA DE LA CALIDAD

Otro factor importante, derivada de la revolución industrial, fue el inicio de la industrialización de pequeñas prensas. Con eso, diversos agricultores vieron facilitadas sus intenciones de plantar olivos y, aunque en pequeñas cantidades, producir un aceite de mejor calidad.


En la Edad Moderna los países que hoy producen aceite encontraron sus verdaderas vocaciones agroindustriales y el cultivo de olivares inicia el definitivo proceso de ocupación del suelo en los tres países que, a lo largo del siglo XX, ocuparían los tres primeros lugares como países líderes mundiales en la producción de aceite de oliva: España, Italia, Grecia.

 

 

 

COMPROBANDO LO QUE LOS ANTIGUOS YA SAB͍AN

A pesar de que la revolución industrial culminase, en el inicio del siglo XX, con la mecanización de los molinos, el hecho determinante está en la industria que acabó transformándose en el mayor imán de inversiones, en detrimento de la agricultura. Los incentivos oficiales, la exportación y ganancia rápida fueron las principales causas. Aunque la demanda de alimentos aumentase durante la Edad Moderna, los cereales, de producción inmediata, predominaban en las plantaciones, y la cultura de olivares, con excepciones poco significativas, continuaba ocupando las mismas regiones históricas (Andalucía, Toscana y Massina), además de las plantaciones para consumo doméstico de las pequeñas propiedades. En síntesis, a fines de la Edad Moderna, las mejoras de productividad y distribución obtenidas por la agricultura y el surgimiento de abonos y pesticidas, son resultado mucho más de los avances provocados por la industrialización que por el reconocimiento de la importancia de la agricultura, tanto en lo que se refiere a la fuente de ganancias, como a la alimentación de la población mundial.

A finales del siglo XIX, los avances de las investigaciones cientí­ficas y de la medicina, inician la descubierta de los beneficios orgánicos ofrecidos por el aceite de oliva. La importancia del aceite en el combate a los cólicos hepáticos y en el tratamiento del aparato digestivo surge como resultado de investigaciones médicas y contribuyen a que el aceite, lenta y gradualmente, asuma su condición de una de las más importantes grasas a ser utilizadas en la alimentación diaria.